Por: Diana Corrales Morales

He dedicado toda mi carrera profesional al desarrollo del Sector TICs de la Región Huetar Norte de nuestro país. Cuando inicié en este mercado laboral, habían limitadas oportunidades de empleo para aquellos jóvenes que querían desarrollarse en este campo. Habían solo un par de opciones académicas en el área, y los egresados del Tecnológico de Costa Rica se colocaban en su mayoría en empresas del área metropolitana.

Hoy en día, más de una década desde que inicié, San Carlos cuenta con muchas más empresas dedicadas a la tecnología, algunas dando empleo a más de 100 colaboradores. Incluso ya se cuenta con empresas de capital extranjero que vinieron a instalar sus sedes aquí en San Carlos. Estas empresas son en muchos casos el producto de jóvenes emprendedores que sueñan con exportar al mundo tecnología de alta calidad, desde la comodidad de su casa. Este mismo sector ha trabajado fuerte para año tras año generar iniciativas como el San Carlos Technology Summit, para posicionarse en el país como una zona con alto potencial en el ambiente TIC.

Aún bajo este panorama, creo que la tecnología no es solo un sector empresarial, sino una valiosa herramienta trasversal para el desarrollo económico, social y ambiental que andamos buscando. La tecnología debe entenderse como una herramienta útil en muchas otras dimensiones de interés local. Vamos a exponer algunos ejemplos.

Si lográramos incorporar con mayor fuerza la tecnología en sectores productivos de la región como la agricultura y la ganadería, podíamos descubrir formas de aumentar la productividad y la eficiencia en el uso de los recursos, a través de mecanismos inteligentes de siembra, control de condiciones de suelo, ahorro de energía, digitalización de la cadena de valor, tratamientos posteriores a la cosecha, monitoreo de condiciones del agua tratada, cultivo de agua, control en el uso de agroquímicos y mucho más. Las enormes producciones en frutas, verduras, jugos, raíces y tubérculos que salen de nuestra región podrían fácilmente llevar un sello de calidad superior para competir en los mercados internacionales que cada vez son más exigentes. Confío plenamente en que somos una región privilegiada en condiciones para alcanzar en el corto plazo la carbono neutralidad y el renombre en agricultura orgánica.

Alineado a esto, otra gran dimensión del desarrollo que se vería beneficiada del uso de la tecnología, sería sin duda la dimensión ambiental. Cada vez que se invierte en la investigación y el desarrollo de tecnologías para un uso más eficiente de los recursos, estamos minimizando nuestra huella ambiental. Pero esta herramienta es tan amplia y poderosa que no solo es un tema de incorporar sistemas de información para disminuir el uso del papel, sino también es útil para educar en temas ambientales, en desarrollar economía circular a través del encadenamiento productivo, en continuar desarrollando proyectos de generación de energías limpias, modernizar los mecanismos de control de áreas protegidas y el monitoreo del estado de nuestra flora y fauna. Su uso es tan ilimitado como nuestra imaginación, pero tan limitado como nuestra acción.

Gracias a ese uso ilimitado, evidentemente el desarrollo tecnológico a nivel mundial seguirá su acelerado crecimiento, y nosotros tenemos una gran oportunidad ahí. Me gusta soñar que, en otros 10 años, serán muchísimos más los empleos de alta calidad en la región. Empleos en áreas como la ingeniería, las ciencias y la computación, son reconocidos como oportunidades laborales de alta demanda, muy bien remunerados y que ofrecen amplitud de beneficios para sus trabajadores. Conozco de primera mano docenas de casos de jóvenes que, recién ingresando a su primer empleo, ya superaban el ingreso salarial de sus padres. Es la forma más evidente de como la tecnología puede ayudarnos a superar las líneas de pobreza en las que nos hemos mantenido generación tras generación. La tecnología como herramienta para la generación de más y mejores empleos, que desencadenan en un mayor progreso social.

Ese progreso también debe ir acompañado de la conciencia social y los valores que nos transmite la cultura, el deporte y el arte. No se puede concebir un desarrollo integral de las personas sin tomar en cuenta esta valiosa dimensión. Aquí voy a referirme específicamente a la promoción de estas actividades en el cantón, aunque sabemos que la tecnología puede ofrecernos mucho más. Buena parte de nuestro plan de gobierno municipal va enfocado en incrementar enormemente la utilización y los espacios públicos culturales y deportivos, pero necesitamos que la población local y extranjera los conozca. Me llama poderosamente la atención la creación de herramientas tecnológicas como SICULTURA, una plataforma del Ministerio de Cultura y Juventud, impulsado desde la UNED para alimentar en un mapa cultura, todas aquellas actividades, festividades y sitios culturales y recreativos que tienen lugar en la Región. Imagínense lo que podría potenciar la Municipalidad desde sus redes sociales y esta plataforma, todas esas actividades que impulsen las instituciones estatales, organizaciones privadas, asociaciones de desarrollo integral, el propio comité cultural, el Centro Cívico por la Paz, agrupaciones de artesanos, artistas, iglesias, escuelas y academias en todo nuestro cantón. Así cualquier nacional y extranjero podría encontrar sitios o actividades para visitar en cualquier momento del año.

Sin duda, la próxima Municipalidad de San Carlos debe hablar de tecnología. Empezando por la casa, la próxima municipalidad debe modernizar su infraestructura de servicios y transformar la gestión municipal en una caja de cristal, transparente para que toda la población, y en especial para que las nuevas generaciones puedan realizar trámites, supervisar, pedir cuentas y aportar sugerencias, o en palabras más sencillas, ampliar la participación ciudadana.

No es aceptable que una municipalidad como la nuestra, no tenga una plataforma tecnológica a través de la cual se puedan consultar las ofertas realizadas por las empresas en los procesos de compras públicas que se ejecutan. Tampoco se pueden consultar los informes técnicos que sustentan la decisión de adjudicar un contrato, ni los bienes inmuebles de la institución y su uso, mucho menos la información de profesionales externos que tienen contratos con la institución, sus montos de contrato y entregables. Esta falta de transparencia no solo entorpece la fiscalización de los recursos públicos, sino la capacidad de toma de decisiones e inversión en todo el cantón.

Está en nosotros, en cada uno de los habitantes de este cantón, el camino que vamos a tomar de cara a los desafíos de la próxima década. Debemos exigir a las autoridades que hablemos de la tecnología como herramienta trascendental en la gestión municipal y en el desarrollo integral de toda nuestra región.

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