Por: Rocío Valerio Rodríguez

Cada día tenemos menos terrenos agrícolas y suelos más desgastados, y es aquí donde producir más en la misma cantidad de terreno es talvez el principal reto.
Se nos suma el fenómeno del cambio climático, que ha traído consigo: cambios en los patrones de precipitación, sequías, inundaciones, fenómenos atmosféricos que pueden trabajar en contra del sector agropecuario. Se ha presentado un aumento en plagas y enfermedades, que hacen que se pudiera estar incurriendo en uso excesivo de agroquímicos, que viene a acrecentar aún más el problema climático y ambiental.
Los mercados son cada día más exigentes: la calidad, inocuidad, trazabilidad y sostenibilidad, entre otros, hacen que el oficio del agricultor ya no se haga de la forma convencional.
El paradigma del sector agropecuario está cambiando, hay que luchar contra la desigualdad social y de género que ha sido tradicional, y cambiarla por una actividad inclusiva que genera bienestar al que la practica.
El sector agropecuario requiere romper el paradigma de trabajar en forma individual. La asociatividad es ahora necesaria, pues es la forma de visibilizar a TODAS las personas productoras, y tener un camino para llegar a ellas con apoyo, con desarrollo de capacidades, con tecnología, pero sobre todo con el respeto que se merecen aquellos que con sus manos siembran vida para todos nosotros.
Trabajar las cadenas de valor es vital. Contar con encademientos es básico para acceder a fondos con los de Banca de Desarrollo, que requieren proyectos viables y bancables, que minimicen el riesgo.
No debemos olvidar que uno de los principales valores agregados de un producto, es la sostenibilidad con el que fue producido.
Esto nos lleva obligatoriamente a hablar de estrategias conservacionistas dirigidas a bajar cargas químicas, recuperar nuestros suelos, que son nuestra mayor riqueza, incorporar prácticas agroecológicas, permacultura, y hablar de agricultura regenerativa, ¡ya!
De momento existen brechas que hay que trabajar, donde probablemente la brecha entre la edad de las personas que en este momento practican tan noble tarea y la tecnología, sea la más retadora.
¡Hay que hacer que los jóvenes se enamoren de la agricultura!
Ellos están llamados a ser los nuevos agroempresarios que San Carlos y el mundo entero tanto necesitan. Hay que encantarlos y llamarlos a ser los héroes del hoy y del mañana, aquellos capaces de alimentar al mundo en forma sostenible y a la vez, generar riqueza y bienestar
Para esto requerimos hacer de la agricultura una actividad llamativa (o sexy, como a algunos les gusta decirle), y para esto requerimos que sea rentable. Posiblemente parte de la fórmula sea:
Agricultura llamativa (sexy) = + rentabilidad
= sostenibilidad +productividad + innovación + amor al planeta – desperdicio
Es necesario también, ejercer un liderazgo efectivo y eficaz desde el Gobierno Local que asegure la articulación donde todas las instituciones y los actores económicos y sociales tengan claros los objetivos y se trabaje de forma alineada, para la consecución de los mismos. En San Carlos tenemos TODO lo que requerimos… Yo decido sumar… ¿y usted?

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